
Si sigo así.
Espero que el Mundo me perdone por no ver televisión ni oír la radio. El tiempo libre no me da para tanto.
Espero que el Mundo me perdone por no ver televisión ni oír la radio. El tiempo libre no me da para tanto.
El planeta personal ha cambiado y el grado de cansancio al que estoy llegando, NO me tiene preocupada.
A las diez de la mañana hago los ejercicios matinales para fortalecimiento muscular. Estar en forma es importante.
Como es bueno ahorrar agua, decido no ducharme, ni lavarme la cara. Dos rajas de sandía, varias tostadas y un café con leche para desayunar.
Suena el teléfono. No es nadie de casa, saben que en vacaciones no descuelgo teléfono. Dejo que suene, ya colgarán.
La Gilda y yo nos vamos para el río. Ella salta de un lado para otro. Yo, despacito.
Sentado en una piedra grande, se encuentra Cesar. Hablamos un ratito, me ofrece un cigarrito y sigo caminando por la orilla. Es río de montaña, el agua está muy clara y veo varias truchas. Volvemos para casa. En el pueblo de al lado es día de mercadillo.
Busco a una amiga y ella busca a otra; al final somos cinco. Ninguna se ha lavado la cara.
La hora de las cañas y el dinero en casa. Nos fían, pagaremos mañana. Cada una su casa.
Lenguado, ensalada y repito sandía.
La siesta frente al sol desnuda en la butaca. Café, chupito de ron y Joe Cocker, sonando.
La cara sigue igual que en la mañana. No tengo ganas.
La foto es del blog de jorge.
http://jorgenunez17.blogspot.com/
