En el potro del pueblo se herraba el ganado. Las vacas, los toros, los bueyes y los caballos. Me quedaba mirando al herrero o herrador cuando hacía su trabajo. Nunca había visto herrar y me gustaba.
En el pilón, bebían los animales al venir cada tarde de la dehesa. Bebían las vacas primero. Por el peso en las ubres, tenían preferencia. Después cada una se iba a su pajar y allí las ordeñaban. Sobre las nueve de la noche, traía la leche. La hervía y guardaba la nata para el desayuno. Ambrosía de dioses.
Hoy día - por deferencia y cariño - me regalan parte del calostro, cuando alguna vaca pare.
El pilón tenía otros "usos" menos comerciales.
Cuando algún hombre del pueblo de al lado, pretendía a una mujer que sí era del pueblo y ella le aceptaba ¡Al pilón de cabeza! el pobre muchacho, aunque fuera invierno y bajo muchos grados.
Hace años, no existía el asfalto. Todo era de tierra.
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Foto dedicada a José Luis del blog ANDANDOS
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