- Si hay algo urgente, enviad un mensaje al móvil personal y no al del trabajo. No quiero distracciones...
Dura negociación. No había salida. Durante dos horas de reunión ni una sonrisa.
Tenía frente a mí dos señores muy tiesos. No pensaban ceder, ni yo tampoco.
- Son condiciones duras, debe reconocerlo
- Lo sé. No tienen que tomar la decisión ahora
- Tiene que hacerlo usted. Eso está claro ¿Podríamos desayunar? Estamos todos tensos y cansados
- Por supuesto. Aparte de agotada tengo hambre.
De pronto de mi bolso sale un grito espeluznante:
Lunaaaaaaaaaaaaa, que tienes un mensajeeeeeeeeeeee
-¡Las mato! ¡A mis hijas las mato 30 veces! ¡Ya me han cambiado el texto del mensaje! Dije con un berrinche de impresión
A los señores serios les entró la risa tonta. Luego la carcajada. Vamos, que no podían moverse de sus sillas.
Yo tampoco. No sabía que hacer...
Cada vez que me miraban se partían de la risa.
Diez minutos después del horrible suceso, me dice uno de ellos:
- No olvidaré este rato en mucho tiempo. Felicita a tus hijas de mi parte.Voy a ponerme uno así. Es soso y aburrido el que tengo.
Además, firmamos el contrato ahora mismo, luego desayunamos ¿Te parece bien?
No salgo de mi asombro todavía...

