lunes

Contraste...



Dolor, desolación, desesperanza en Lorca.
 La Madre Naturaleza nos avisa. Nada podemos contra ella.

Cuando el miércoles pasado, a las seis cuarenta y cinco, tembló la tierra, llevándose, nueve preciosas vidas y dejando un dolor inmenso en miles de familias....





Hora y media más tarde, a una distancia de 474 km. la Madre Naturaleza, en la Casa de Campo, seguía su ritmo, sin alterarse...
.


* Mi pésame y dolor para todos los lorquinos y personas de fuera que aman y viven en esa preciosa ciudad, donde estuve hace cuatro años, viviendo, feliz y gozosa, su maravillosa Semana Santa.

viernes

De nuevo presidenta...




 
                                                        Así  estaba yo pensando en el viaje….


Hoy por la mañana,  ha venido el cartero, a dejarme una carta. Certificada, claro.
  Se me comunica con toda la atención, que he sido designada, para una mesa electoral.  
Me he quedado tiesa, porque para más inri, he sido designada presidenta.
Y me pregunto, un tanto cabreada
Con los cuatro millones que somos en Madrid ¿Me toca repetir y con el mismo cargo?
La última vez, me fui de casa a las siete de la mañana y volví a las cuatro de la madrugada. Eso sí, escoltada por cuatro policías, desde los juzgados de la Plaza de Castilla.
Posteriormente, por el famoso y asqueroso tamayazo, se anularon.
Tenía todo preparado para el voto por correo. Votar- para mí- no es solamente un derecho, es un deber. Así lo prometí  la primera vez que deposité mi voto en una urna.
Y como siempre digo cuando me lo preguntan, mi voto es el respeto a todas las personas que fueron detenidas, torturadas e incluso perdieron su vida, para concederme el derecho a votar. El derecho a la libertad que hoy y gracias a ellos, tengo.
La coti, el Africano, Marcel y Moniqué están,  bastante cabreados.
El viaje mochilero, habrá que retrasarlo.

miércoles

Goya y la rosa...




Cada martes, como algo obligatorio,visita a su vecino  Paco. La gente, en general, siempre  le llama Goya
 Después de tres martes seguidos y siendo su  vecino decidió  llamarle Paco.
Le gusta ver sus frescos a través de los espejos  con  detenimiento. Sin prisas. Gozando de ese rato de silencio de la primera hora.
En su última visita, había un señor con una rosa roja entre sus manos.
Se puso delante de la tumba, inclinó la cabeza  durante unos minutos y se sentó al lado.
El recinto es pequeño. Solo estaban los dos.
 Ella miraba y él, un poco retraído, sonrió.
Le cuenta que viene cada año a dejar una rosa. Que viene de Italia. De Pisa. Hace una ruta por España y en la última escala, antes de volver, visita a Goya y deposita la rosa.
Ella le dice que le parece una bonita idea y muy romántica.
¿Romántica?  Comenta un tanto extrañado. Se ríen tanto que, una de las bedelas, les llama la atención.
Ella le dice que viene cada martes, que vive muy cerquita.
¿Aceptaría la rosa?
Ella le dice que es una mujer casada y no estaría bien aceptar una rosa roja y mucho menos siendo de Goya.
-   A Goya le encantaría que la aceptara. Para él sería difícil ofrecérsela, para mí, no.
Y ella en uno de sus impulsos, grito:
- Paquito, me quedo con tu rosa.
En su casa la tiene en un jarrón con agua…

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