
- Coti, voy a montar en bici.
- ¿Sin casco?
- Claro ¿Para qué quiero el casco?
- Si montas en la bici sin el casco, chaleco reflectante, rodilleras y muñequeras; me chivo al africano cuando vuelva.
- ¿De qué?
- Pues del blog, por ejemplo.
- ¿Del blog?
- No sabe que lo tienes.
- Si lo sabe. Él también tiene varios y no me lo has chivado
- Por qué tú los conoces. Él te deja leer y tú no.
- Porque es un Solomío. No me gusta que lo lea.
- ¡Egoísta!
- ¡Cotilla!!
- ¡No me llames cotilla, que me enfado!
- Tú no eres una perra normal.
- Da igual. O te pones todo eso o me chivo. ¿Está claro?
- No necesito nada de eso para montar en bici
- Solo cuido de ti, no seas irresponsable. Debes montar en bici, protegida ¡Malandrina!
- ¿Será posible lo que tengo que oír? ¿A qué te pongo un sello y te devuelvo?
- ¿Qué vas a hacer sin mí? ¿No entiendes que te quiero y me preocupo?
- También te quiero mucho. Entiende coti-perra, que con la vestimenta de la bici, exageras.
- Eso dice la ley y a ella me remito. ¿Me chivo también de lo de Ricardito Gere?
- Coti, es un amor platónico. Me pondré todo lo que tú quieras con tal que no te chives.
- Estás muy guapa con esa vestimenta
- Y sexy
- Y rara, como la bicicleta
- ¿Qué le pasa a la bici?
- No tiene ruedas.
- ¿Ahora te das cuenta que es una bici fija?
- Soy pequeña...no puedo saberlo todo.
- Te mato…
- Guau, guau. (De todas, todas, me chivo al africano)
