
El dichoso curso de reciclaje me está costando un triunfo..
¿Cómo se me ocurrió? Para todo hay que servir y yo no sirvo.
Lo sucedido, fue trágico desde el inicio.
¿Cómo se me ocurrió? Para todo hay que servir y yo no sirvo.
Lo sucedido, fue trágico desde el inicio.
Al décimo segundo de estar mi compañera y yo en el escenario sin saber que decir, se empezaron a oír los primeros murmullos.
Intenté crear la cuarta, la quinta, la sexta y hasta la décima pared.
No había forma.
No eran solo murmullos.
Se oían perfectamente los maullidos, los ladridos y algún que otro rebuzno.
- Silencio, por favor. Decía el profesor, que nos aprecia mucho. ¿ Han olvidado el texto?
- Silencio, por favor. Decía el profesor, que nos aprecia mucho. ¿ Han olvidado el texto?
- ¿ A nosotras? ¿ Cómo se le ocurre?
- Pues hablen un poquito y no se luzcan tanto
Mi compañera, que se toma las cosas con una seriedad sorprendente para mi gusto, empezó a decir mi texto y olvidarse el suyo. A mí, no me salía, ni el suyo, ni el mío. Como soy tan graciosa, me empecé a reír.
El profe se subió al escenario con cara de poco amigos y nos miró... y nos volvió a mirar atónito y con los labios apretados; supongo que para no soltar palabras malsonantes o tirarnos de un empujón del escenario.
Lo que sucedió después no sé si contarlo. Da corte.
Lo que sucedió después no sé si contarlo. Da corte.
Vale. Lo cuento. Aunque cuesta hacerlo. Debo reconocer, humildemente, ( aunque sea Leo), que fue un poco bochornoso
Nos tiraron tomates, lechuga, pepinos, huevos duros, bonito en escabeche y unas aceitunas negras con hueso incluido.
El profe, con una voz muy seca, dijo que el vinagre de Módena, lo ponía él.
¡¡ Un detallazo por su parte!!
Nos pusieron perdidas y aunque tenían razón, no era para tanto.
Cuando limpiamos el escenario de tanta porquería, pedí que la próxima vez nos tirasen una sopa calentita, que para la ensalada hacía mucho frío.
Nos pusieron perdidas y aunque tenían razón, no era para tanto.
Cuando limpiamos el escenario de tanta porquería, pedí que la próxima vez nos tirasen una sopa calentita, que para la ensalada hacía mucho frío.
- ¡ No vuelva por aquí, Aquí! Me dijo el profesor hecho una furia.
Prometo no volver a reciclarme.
Sufro mucho.
Prometo no volver a reciclarme.
Sufro mucho.
