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martes

La rojita nariz...


Todos sabemos que es, clown en inglés o payaso en castellano.
Creemos que un payaso hacer reír y me gustaría explicar que no es así.
Son sus acciones las que producen risa.

Un payaso lo único que quiere es, hacer las cosas bien, extremadamente bien, es decir, perfectas.

Intenta colocar una chaqueta en un perchero; un libro en una estantería; colocar bien los papeles de la mesa. Todo en orden; todo perfecto; todo en su lugar.

Orden, orden, orden. Perfección, perfección, perfección.
 
Es obsesivo, maniático de las cosas bien hechas. No le importa repetir una y otra vez la misma acción hasta conseguirlo.

Desde su `punto de vista, la imperfección no existe. A fuerza de luchar puede lograrse.
 
¿Qué sucede? Nada le sale bien y todo se le tuerce una y otra vez. No cabe en su cabeza que lo  que busca, no existe.

Se siente fracasado, solitario; desconectado con el mundo. No entiende nada. Vive su propia vida lejos de los demás.

Son esas acciones, ese espacio de tiempo entre lo que intenta y no logra, lo que provoca la risa en el espectador.
Si nos fijamos bien, a veces, nos identificamos
 
La rojita nariz es el personaje. Si ella, somos gente normal, con todas las virtudes y defecto del ser humano




* MI rojita nariz es, personal e intransferible.
 Me costó mucho conseguirla. Un curso de veinte días a cinco horas diarias en unos momentos muy duros de mi vida del año 2007.
Me sirvió para descargarme, en parte, del dolor.
A través del personaje que creé, volqué la ternura; la desolación; la tristeza.
 Lloré, grité; maldije y me recoloqué ¡ Increible!
 Es algo importante cada vez que la miro.Me acompaña en el bolso y cuando tengo blandito el corazón la toco. Me sienta bien.


Felices sueños a todos.

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