Ayer, después de tres meses he visto, a mi hija mayor. Está preciosa. No ha parado de hablar, ni de contarnos cosas. Hace menos de una semana que se enteró que podría haber venido a casa, por su incapacidad o discapacidad. Hija... Sí, mamá. Lo soy, no pasa nada...Estoy viviendo la vida que me gusta y me siento feliz. Me gustaba el trabajo, el ritmo que llevaba. Todo cambió y he ido aprendiendo. La vida me ha dado la oportunidad de vivir. Salvo en la memoria, que a veces no recuerdo las cosas, todo es perfecto.
* Recuerdo cuando nos dijeron:
Debéis traer unas zapatillas - botas, de esas de deportes, con la puntera dura Veía a mi hija en la nave espacial y no entendía para qué narices querían las deportivas. Es para mantenerles los pies derechos y no tenga dificultades, más adelante, para poder andar.
A Lo, no le gusta el color fucsia. Sus hermanas decidieron que nada de color blanco, negro o azul, que era, al parecer, la costumbre, de color fucsia serían las zapatillas. Así, si abría un ojo y las veía, se levantaría de golpe y nos miraría.
Cuando se lo contamos, nos dijo con su risa cantarina: No me mató el aneurisma, pero si llego a ver en mis pies las zapatillas fucsia, me muero del infarto.