miércoles

Sin asunto...


Duele mucho tu ausencia. Hoy duele mucho más que cualquier día.

Qué vida más cortita. Tan solo veinte años

Se agolpan los recuerdos… 

 Duele recordar esos miles de sueños que no podrás cumplir

Aún guardo los regalos que no te pude dar. No sé qué hacer con ellos…

Las botas para el campo, la navaja de setas y una cesta especial para llevarlas. 

He vuelto a imaginar los saltos que darías. Ese abrazo tan grande que me regalarías

 Paola, nos cuesta respirar a la familia. Nos cuesta un poco más que cualquier día

Hoy hace cuatro años que no estás y aún guardo tu aroma

Hay que seguir bailándole a la vida....

lunes

Otoño interno...










En llamas, en otoños incendiados,
arde a veces mi corazón,
puro y solo. El viento lo despierta,
toca su centro y lo suspende
en luz que sonríe para nadie:
¡cuánta belleza suelta!



Busco unas manos,
una presencia, un cuerpo,
lo que rompe los muros
y hace nacer las formas embriagadas,
un roce, un son, un giro, un ala apenas;
busco dentro mí,
huesos, violines intocados,
vértebras delicadas y sombrías,
labios que sueñan labios,
manos que sueñan pájaros...



Y algo que no se sabe y dice «nunca»
cae del cielo


miércoles

Libre....


María se apoya en el alféizar de la ventana. Hoy es un día especial. Se siente diferente. Clara y diáfana como lo ha sido siempre.

 Clara, diáfana y siempre sonriente. No es mujer de lo oscuro.  Estaba desdoblada y era feliz y estaba sonriente. En el fondo había algo que dolía. Algo que presentía. La novedad del evento la dejó noqueada y no veía  más allá de sus propias narices.

En esas dulces noche de entrega y desenfreno, oculto entre la arena,  aparecían nombres. Uno de mujer. Otro de hombre

¿Habrá alguien que  sufre por esas locas noches de la virtualidad? se preguntaba a veces...

 Unos dicen que no, otros dicen que sí. Otros le cuentan la milonga de, ojos que no ven, corazón que no siente. Puede que no se vea, puede que no se sepa.  Pero  ¿Se siente?

  Lo desconoce, pero cree que sí. Es suficiente.  Si alguien sufre no puede ser feliz  y María no está dispuesta  a que otra mujer u otro hombre  puedan sufrir por ella.

Ha planteado las cosas sabiendo las respuestas.  No le gustan los portazos, ni las huidas, ni los silencios prolongados. Siempre queda el cariño de todo lo vivido, soñado; imaginado.

Abre el correo y va borrando las cientos de palabras en forma de poemas. Los versos y colores compartidos al iniciar el día durante muchos meses. Con unas se sonríe. Con otras se emociona. Otras la hacen soñar. Debe borrar, debe borrar… definitivamente. Clik.

María se siente diferente. Clara y diáfana, como lo ha sido siempre.

Un beso y un adiós.


Sé feliz.

     ana sahabak...


* Durante unos días me voy a un pueblo de Barcelona a recoger a una amiga que se ha roto una pierna y vive sola. No le gusta Madrid porque no tiene mar. La vamos a traer de todas todas. Si falto algunos días por vuestros blog, ya sabéis el motivo. No me olvidéis ¿Vale?

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